Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

UNA PICA EN FLANDES

Jueves, 21 de julio de 2005

EL CERRO DE LA VACA

Y quise hacer de mí barrio, El País de Nunca Jamás.




... ¡país, reino y atalaya!... Que nunca terminaría de agradecerselo en su recuerdo, toda su vida, la hija de Luisa. Teresa, ha ambos, semejante designio. Donde fue a parar con cuatro años y no duda morirá.

El Cerro de la Vaca: Topográficamente, estaba situado hacia Vilcalvaro por el camino carretero que lo unía con Pueblo Nuevo, y entre ambos se hallaba la pequeña elevación de terreno que desde siglos hasta el 1952, se le denomino Cerro de la Baca (más en 1954, no se llamaba ya Cerro de la Vaca. Sino San Blas. Y puesto que tal ubicación en el planeta de dicha familia es y sera para el reto de sus vidas tan importante. Como insigne sitio, habla que presentar sur orígenes).

En lo humano. Hacia los años 30 y 40, lo formaban un grupo de una doscientas cincuenta familias, ha ya por los años treinta y cuarenta, dedicada a la "busca". Que muy bien deja plasmado en su novela. Unamuno, Quien eran estos personajes en Madrid. Hermanos por su profesión de los traperos. Cuya labor la desarrollaban por la noche y al despuntar el alba, con sus carritos y mulas los veías desfallecidos subir por la cuesta de las Ventas, en dirección al barrio. Para más tarde seleccionar en sus corrales, los desperdicios, juguetes y alguna que otra baratija, que en las casas de los señoritos, daban por inservibles, y ellos en las suyas lo acogían como regalos de la providencia. Así tenían juguetes sus hijos, joyas, sus mujeres y ropa toda la familia. Haciendo la competencia a los traperos de Tetúan, Vallecas, Chamartin y Valdevivar. Habitaban en casitas humildes y chabolas, de iluminación deficiente, una sola fuente publica y absoluta carencia de alcantarillado. Dos tiendas-tabernas, la de la Sra. Viuda de Fonseca y la del Sr. Mediavilla. ( A la que mi familia fue a por vino, y hoy una hermosa cafetería aun existe su nombre en el barrio que nada tiene que ver con aquel). Ese era el poblado. El Ayuntamiento de Canillejas, sostenía dos escuelas unitarias , una de niños y otra de niñas, en dos pequeños chavolas en medio del campo, llevadas por la Maestra Doña Pascuala, y Don Francisco. ( Por lo que contó Don Crescencio Gutiérrez Caridad, párroco de la Parroquia de Ntra Señora de la Concepción , de Pueblo Nuevo, la única que existía por aquellos arrabales de la ciudad, puesto que su construcción empezó a elaborarse en el 1936, y dicho párroco se incorporo en 1946) Viendo las necesidades espirituales de aquellos pobre feligreses que vivían en el Cerro de la Vaca, tan lejos de la parroquia, la seudo escuela de los niños, la convirtió los domingos en capilla, donde celebraba la Santa Misa, junto con un grupo de ayudantes, que se desplazaban al Cerro de la Vaca, llevando el equipo necesario para dicha celebración , por sendas de campo de labor, atravesando charcos y barrizales en invierno y entre campos resecos y rastrojos abrasantes de polvo y moscas en verano.
Un buen día, el escultor Jenaro Lázaro Gumiel, les regalo una pequeña imagen de San Blas, echa en pasta de madera de las fabricas de Olot, por lo que desde aquel día, dicha imagen presidio todo acto cultural de la parroquia en el Cerro de la Vaca. Aquella pobre gente la quería y la veneraba con verdadera devoción. No dejaba de tener su poesía ver como aquella gente acudía a una chavola de escuela transformada los domingos de iglesia, convocados por el golpe de un martillo sobre una pala de azadón que nos servía de campana (siempre cuenta el mismo párroco) ó el de una campanilla cuando la tuvimos , que agitaban los chiquillos en carrera apresurada , por las que podíamos llamar calles del barrio. Pero el nombre impuesto al barrio por el año 1951-52, de ello quedara constancia en la Comisaria de Urbanismo, se iniciaron los trabajos de planificación de la que luego habría de ser enorme barriada, (la más grande de Madrid) de San Blas. Era entonces Director General de Arquitectura y Comisario de urbanismo, Arquitecto Ilmo.sr. Don. Francisco Prieto Moreno. Trabajando con el Sr. Bidagor Lasarte. A su vez la Constructora Benéfica Ntra. Señora de Belén, fundada por la Hermandad del Sr. Arquitecto de igual nombre , y presidida por el Arquitecto Municipal Jefe de Urbanismo. Don Gaspar Blein, emprendió también, de acuerdo con la Dirección de Arquitectura y Comisaria de Urbanismo, la construccion de sus grupos de viviendas, para obreros de la construcción, en aquella zona del CERRO DE LA VACA.
Y en uno de nuestros repetidos cambios de impresiones sobre el porvenir del barrio próximo alumbrarse.

El Sr. Prieto Moreno y este humilde cura párroco, surgió el nombre definitivo: PUESTO QUE LA IMAGEN, DEL BENDITO SAN BLAS PRESIDIA NUESTROS CULTOS Y HASTA ENTONCES NINGUNA OTRA HABÍA RECIBIDO PUBLICA VENERACIÓN ENTRE LOS HABITANTES DE AQUEL BARRIO , HABRÍAMOS DE LLAMARLE EN ADELANTE .
Desde aquel momento en todos los documentos oficiales al Cerro de la Vaca, empezó a llamarse le el Barrio de San Blas .

Por lo que me cabe en honor haberlo "bautizado". Don Francisco Prieto Moreno, haberlo hecho "nacer" y a Excmo, Sr. Don. Blas Pérez González, Ministro entonces de la Gobernación , haberlo "apadrinado". Contento y satisfecho de que hubiéramos cogido su nombre por esa feliz coincidencia para ponerselo al barrio que nacía.
Hasta que luego años 50, vino la construcción de unas 2.000 viviendas, que el propio Generalísimo, vino a inagurar, antes de entregarselas a sus beneficiarios del Plan Sindical de 1954.

Con ellas vinieron, infinidad de grupos de personas venidas de todas partes de España, andaluces, extremeños, manchegos , del norte, y personas venidas de otras zonas de Madrid, como así fue Luisa é Ignacio, venidos de la ronda de Atocha, otros de la calle Murcia, otros de Cuatro Caminos, así hasta formar de aquel montículo casi deshabitado, el barrio más grande de Madrid: San Blas 1º, por esos luego hubo de seguir haciendose el San Blas 2º.

Pero sigamos, aquella , peregrinación continua de gente que llegaba, junto con tanta población infantil, pedia urgentemente escolarización. Aunque existía el colegio en la zona de la Calle Hermanos García Noblejas, de Santo Domingo el Sabio de P.P. Salesianos, (que en los años 40, fue aun una Barraca de Madera de tipo "Vagón de Ferrocarril" y que aun en el día de San Pedro, 29 de junio de 1955 si hizo en su explanada una becerrada a estilo capea pueblerina, a la cual asistió en el palco de honor Juan Belmonte, contemporáneo y rival de Joselito.). Pero este, aparte de ser para adolescentes, era insuficiente. Por lo que muy pronto se levantó el Primer Centro , Grupo Escolar "Miguel Blasco de Vilatela",la sección de los niños, con profesorado de Magisterio Nacional. (Patronato: Frente de Juventudes de FET de las JONS.) A que en el argot del barrio le bautizamos "Los Amarillos" . A el asistimos todos entre ellos mis hermanos pequeños y yo, se le empezó a llamar así, por los babis de cuatritos blancos y amarillos. Y vete tú a saber si era también por la recogida del queso amarillo que nos enviaron por la Cáritas de la Iglesia Norteamericana, millones de kilos por los norteamericanos. La Iglesia de Fátima fue la encargada de recoger alimentos y ropas para que fueran distribuidos por el Secretario de Caridad y la R.R.Siervas de los Pobres, ambos se encargaban de seleccionar a las familias beneficiadas y proporcionarles los certificados necesarios. repartiendonos junto con leche empolvo a los escolares y leche y queso-amarillo, a las familias numerosas, de la época.) Y la sección de las niñas, pertenecían al nombre de Carmen Cabezuelo, (afiliada a la Sección Femenina de la Falange).
Ese seria el comienzo de mí Barrio, mí pueblo, mí mundo... ¡Mi Reino!.



Efectivamente
A los pocos meses recibieron una carta en la que les comunicaban:


Delegación Provincial de Sindicatos
de F.E.T, y de las

PLAN SINDICAL DE LA VIVIENDA 1954
DOMINGO DE LUCAS ARÉVALO, SECRETARIO TÉCNICO DE LA OBRA SINDICAL DEL
HOGAR Y ARQUITECTURA DE MADRID.

CERTIFICO: Que a D. Ig
le ha sido adjudicada la vivienda nº1.943 de Grupo
Francisco Franco de Madrid.
Debiendo constituir ante la Obra Sindical del Hogar para formalizar dicha
adjudicación como beneficiario la aportación inicial de
DIEZ MIL SEISCIENTAS CINCUENTA Y CUATRO Pts. 25 ctms.
Y para que conste y surta efecto en la Mutualidad Laboral a la que
pertenece el interesado, expido el presente certificado , que firmo en
Madrid a veinte de septiembre de mil novecientos cincuenta y cinco.



A Luisa el ir aquel sitio le parecía un mundo pues de estar en el centro de Madrid al tener que desplazarse a un extraradio inospito lleno de dificultades, pues hasta La Cruz de los Caidos era facil llegar pero de haí hasta donde la habian concedido la casa era toda una odisea. Hermanos Garcia noblejas era una carretera sin definir en la que se intuian unos railes del tranvia nº 70,

FOTO DEL TRANVIA Nº7O

cuyo sentido del tiempo para el maquinista era tan relativo que se hacia eterno, llegaron las heladas y con ellas las nieves, todavia no se habian instalado ella iba a visitar el piso todas las semana pero esperando ese medio de transporte en la parada de la Cruz de los Caidos llena de frio cuyos pies eran tempanos posados entre barrizal y nieve arrebujada en su humilde abrigode pañoy cuyo unico alivio lo allaba en los aromas de la castañera y ese maravilloso imaginado sabor que deverian de tener esa mollejas que en los tenderetes de venta, que existian se dejaban sin coste alguno deleitar mientra ella se quedaba como un carambano y al travia por fin se le dajara divisar en una parada que por su escasa clientela no tenia prisa por llegar de haí que casi siempre lo hiciese Luisa andando de barro nuevamente a casa de sus padres hasta en las pestañas y con un desanimo que necesitando trasladarse como lo necesitaba hasta la primavera del año siguiente no se instalaron.
Por lo que llegada esta, (aunque Mariano toda había estaba ingresado en la Fuenfria), al piso nuevo se encaminaron ayudada por alguno de sus hermanos. Y como todos de aquella promoción con cuatro sillas, unas camas con colchones de aquellos de borra que había mandado junto con algunas mantas, Argentina por mediación de Evita Perón... Y algunas cosillas mas, mí madre presento su aguar a aquella nueva casa, que sería : "El Hogar Dulce Hogar" de toda su vida

Y así lo hizo. Una vez que se instalaron. Luisa la invito a comer con ellos. Y la Secretaría: Mª Teresa de la Mota, del Director del Montepío de Metalúrgicos. Estuvo comiendo con una de las familias más humildes de aquella época. Con su anécdota incluida.

Estaban dando los últimos toques a la preparación de la mesa, porque eso sí, humildes pero con una exquisita preparación. Evidentemente la iban agasajar, únicamente Luisa, sus cinco hijos y la Chaca Maringracia puesto que Mariano, aun se encontraba en La Fuenfria y la Chacha aunque tenia su casa en el pueblo y aun dos por tres iba y venia, cuando su sobrina (con la que siempre vivía y no sé había apartado nunca de ella) La necesitaba, procuraba estar a su lado. Por lo que allí sé encontraban en el comedor con la mesa ya preparada.

.- Bueno, ya os he dicho, faltan dos filetes, puesto que no tenia para más. Vosotros los más pequeños decís cuando vaya a serviros que no os gusta.-. Por lo que la chacha, la salio al paso.
.- A mí no me des, que no lo puedo masticar.
.- No si a ti tampoco te va a tocar.-. Con un gesto de boca cómico, la Chacha lo dio por zanjado también ante los chicos y nadie dijo lo contrario, eran tremendamente conscientes de la situación.... Aunque ¡Que pena! Para una vez que veían un filete y no le podían hincar el diente.


FOTO DEL RASCACIELOS




Mí Barrio

Mí barrio y yo, envejeceríamos a la vez... No existía más torre que mí torre... Y desde ella con cuatro años, pude ver y sentir: crecer la hierba, a las hojas de los arboles, pinos, abetos, plátanos y sauces hablar, a las higueras su fruto madurar y alguna que otra en mi boca acabar, y a pequeñas granjas con su huerta, a traves de ellas, al gallo oír cantar, pues aun en el 1957, existían ... Y al lechero, en la tartana con su caballo , Babieca, ó ¿quizás fuera una mula? ... ¡Que importa ya!... Si para mi fue el mas bello animal, que a la salida del colegio, alguna que otra vez, tuve el honor de montar, creyendome más que El Cid, una reina cruzando las calles .... Aunque más que reina golfillo fuera. Pues todas las tardes nuestra ¡Gran Batalla!, los novillo eran. Y caminar por los raíles del tranvía, y esperar a que se aproximara a nosotros lo más cerca posible, hasta poner nervioso al conductor y por la ventanilla conseguir que nos gritara.

.-¡¡Muchachos del demonio!! ¡Que esto no es un juguete! -. Y con un abanico de mano continua-. ¡¡Apartaoooos!! -. Mientras nosotros con risas y carcajadas, una vez que pasaba, por habernos chillado, nos vengábamos, poniendole unas piedrecitas en el rail, al siguiente, por lo que la emoción era casi de ataque cardiaco. Aunque aquella palabreja, en el "argot corriente" no estuviese en uso. ¡¡Ah!!, pero aquí no terminaba nuestra aventura, por lo que después de ver volatizar nuestra gran osadía. Por los pozos, de las alcantarillas , que ¡entonces! Estaban comenzando hacer. Nos introducíamos, a ver quién era el más valiente logrando salir por la otra boca. Una vez, uno de nosotros se perdió ó tardo más de la cuenta en salir, que armamos tal revuelo, que enseguida la gente se arremolino. Alguien muy alto y muy mayor, pregunto.
-. ¿Quién se hace responsable del muchacho que se ha metido ahí? -. Y un persona ajillo metro escaso de estatura, lleno de huesos y pellejo por armadura, contesto.
-. ¡Yo! -. Adivinen quién fue... ¡Sí!, siempre me gusto hacer de capitán, y trepar por los arboles, más arriba que ninguno de la pandilla... Y cuando poco a poco los arboles, los fueron cambiando por los postes de hierro, para el alumbrado eléctrico modernizar. Sus aspas, de nuevo fueron los parientes de aquellos, otros molinos de viento, que un día se atrevieron a desafiar nada más y nada menos que ¡Aquel hidalgo! De la triste figura .... Y ahora, a casi trescientos años de distancia, ante ¡mí! Se enfrentaban y no con aquellas aspas de palo seco, sino con unas de ¡puro hierro!.... Más, yo no dejandome por ello impresionar, me enfrentaba palmo a palmo ante su altura, subiendo aspa a aspa para vilipendiar el estandarte más de pirata que de caballero andante, su torre como pendón, lucia: negra y blanca, estampada en ella una calavera, indicando el peligro de su casta.... Mas, este no era motivo suficiente para quedar ante mis vasallos como cobarde, por lo cual, hasta no conquistar su casi tercera aspa no cesaba de esgrimir mí intrepidez absoluta ante aquella bestia feroz , que me amenazaba, con su terrible calambrazo electrocutante...¡Sí! ¡Vive Dios! Que la excitación de nuestros juegos era grandiosa.
¿Juguetes?... Pocos, muy pocos ¡Ja! Pero emociones, cualquier momento ó cualquier cosa nos las proporcionaban .

Ha nosotros nos toco una Torre:
A la que llamábamos Rascacielos... ¡Sublime apelativo, henchido de poesía!. El primero que en todo el barrio se levanto, ¡Eminente y soberbio! Mí nido y mi reino... Sí, en el reine desde que lo habite, y mi mayor aventura fue alcanzar su noble conocimiento. El, me acobijo y su protección me dio... Y toda, toda su vida desde entonces me enseño.

Me acuerdo que la primera vez que lo divise... Su grandeza me impresiono, nunca hasta entonces había visto una casa tan alta, tanto, tanto que casi, casi, creí habitar el cielo: Catorce pisos, un bajo, un sótano, habitable a su vez, un último piso de maquinas "digamos" donde se hallaban: la bomba del agua y que a su vez convertiría el portero en palomar, pues las palomas de mí barrio, nacieron en mí Rascacielos,. Luego teníamos dos ascensores (todo un lujo para la época), doscientos cuarenta escalones y noventa y dos vecinos . Solo él, fue un Universo Inaccesible... Que en el transcurso del tiempo, toda una gran pasión mía fue.
¡Ja!, aquello para cualquier crío, no podía ser mejor jueguete. ¡Ni Walter Disney! Podría, más grandioso, haber creado. Por lo que, en el momento que mis ojos, por aquel Gigante, se asomaron , su alma le robe y el como un dios, se me entrego.
¡Su escalera?... No hubo en mi vida mejor tobogán que aquella. Cada piso tenia quince escalones, y por barandilla: Barras en forma de pértiga haciendo fila una detrás de otra hasta llegar a formar unas trece barras con una separación de unos veinte centímetros... Y allí estaban exuberantes, llenos de desafío, provocando nuestra tentación. Por lo que cuando salíamos al recinto del pasillo... Como si fueran "miuras", nos para vamos ante ellas... nos miraban, las mirábamos y nosotros nos cruzábamos las miradas, los ojos, se nos saltaban de las órbitas, la respiración se aceleraba... Y ¡para que os quiero equilibristas! ¡¡tachannnn!. ¡Que buena promoción! La de aquellos años. No quedo ni una combinación de saltos de con las barandillas hacer, pues una si y otra también las teníamos despegadas de los pisos, provocando un ruido y un balanceo de tres pares de narices, pero con todo y con eso intentábamos aún ¡el mas difícil todavía! El silencio era de tumba, cuando alguno te atrevía ha ejecutarlo, hasta creíamos oír el replique de tambores, y el corazón de la caja se nos salia: Desde el escalón primero desde arriba hasta el décimo tercero que era el último bajando. Los más mayores intentaban tirarse... Claro, que siempre bajaban dos escalones más . Pero ¡¡¡Guauuuu!!! Eso era competición ¡¡Guuauuu! Las señoritas de la Sección Femenina, de vernos se habrían quedado locas. ¡claro que yo, no llegue a pasar de la octava. ¡Ah! Pero en lo que era una experta, mí número favorito, fue el meterme por el hueco de la escalera que formaba esta, cuando sienta en el suelo y forma el ángulo más pequeño de la escuadra. Pues, bien entre este ángulo y la primera pértiga, según se sube, quedaba un vacío muy pequeño, por el que nos metíamos, deslizandonos por la barra desde la altura de un piso a otro unos, y otros, bajando las escaleras normal, a ver quien llegaba antes , así, hasta llegar al portal... En eso, era el número Uno, ¡claro! Abultaba menos que un comino y los chicos aprovechaban para vernos las bragas, cosa que ni me daba cuenta, porque el verdadero numérico se encontraba al llegar al susodicho portal, allí era donde se encontraba el triple salto mortal.... ¡La señora Concha!....¡¡La portera!! Con escoba en ristre, mortífera arma, que casi siempre pretendía estrellarse, en el trasero de alguno de nosotros. Eso sí, con mucho arte, por que su arte lo derramaba por tö los laos, no en vano era de Despeña perros pä bajo y en esa su gracia andaluza, descubrí yo Andalucía: "A ustedes, les voy yo a romper tö los huesos y luego que vengan sus señores padres a reclamar...¡Oju! Estos malajes, es que no les enseñan a ustedes, educación". Sí, aquella forma de expresión , fue mi descubrimientos idiomático. Y ¡Oju!, la gracia que me entraba por tö mí cuerpo serrano, tanta que ni la amenaza de la escoba me la quitaba. Y ¡Que arte, Dios mío de mi arma! La de aquella mujer con su brocha y su cal, todas la primaveras blanqueando el portal, para después, sus geranios en el, como los de allí, los de allí abajo, de María Santísima, Sevilla, Andalucía , allí dejaba como una tarjeta de visita, todas las primaveras, a los pies de:
Mí Gigante, aquella mujer me regalaba toda su filosofía . Pero eso sí, fiel y celosa de su trabajo. Allí, la teníamos, escoba en la mano y esta vez, con el palo hacia abajo, para hacer mas daño. Pero nosotros asomábamos la cabeza y al verla allí, sentí, en su patio de Sevilla, en esa silla como la que utilizaba el Séneca, con sus labores encima, muy coqueta y acicalada, exhibiendo como mosquetón a su lado, aquella respetable fuerza convincente. Nos lanza vamos escaleras arriba y en el segundo piso cogíamos el ascensor, mientras escuchábamos que nos cantaba : ¡Bajen, bajen ustedes, si son hombres y mujeres!.
¡Ah!, y la excitación de llamar a los timbres, como si el: ¡ring, ring, ring! Lo hubiese provocado el mismo fantasma de la "señora Miur"... ¡Ah!, y el goce que se sentía al arrojar algo por los balcones de la terraza. No, no crean que era gamberrismo, semejante acción. No, sino pura ciencia newtoniana, ya que queríamos saber, si era verdad, que todo cae a la misma velocidad y lo cierto era que creíamos que no. Empezamos por un papel, este se mecía según el viento lo azotaba.... y sí, era bonito verle como planeaba. Pero luego pensamos que si tirábamos un guito de melocotón , observamos que según la fuerza de lanzamiento así bajaba, por lo que dificultosamente viendo el resultado, por la pequeñez de su tamaño, un día decidimos lanzar con todo nuestro dolor, pues no había mucha abundancia, una naranja, y esta, si que se vio sin lugar a duda, de que bajaba embalada, y encima oímos un leve ¡plafff!, claro que dicho ruido fue difícil de agudizar, por lo que corriendo fuimos al frutero y cogiendo un tomate rojo y hermoso (tras unos segundos de duda entre meterle un mordisco y zamparnoslo ó arrojarlo) más la ciencia te exige muchos por lo que al final decidimos que había que sacrificarse. Los resultados fueron tan buenos que bajo como un proyectil, directamente hacia su blanco,( un hermoso y flamante coche huevo, que era el único que había en todo el barrio), con nuestro correspondiente asombro, pues descubrimos que no solo a los pájaros podíamos atizar ¡¡Guauuu!! Claro, que aquí teníamos un campo mucho más amplio, porque esto sucedía con sólidos... Y ¿líquidos?
No podíamos perder tiempo, la ciencia nos lo estaba pidiendo a gritos. Cogimos una jarra de agua y ¡¡¡zasssss!!!....Expectación.... ¡Esto era maravillosos! Toda la masa de agua se estiraba como un chicle, formando a veces figuras, carentes de materia, inexistentes, pero latentes, y allí quedaba, como resultado de su existencia en el suelo, toda una mancha plasmada quedaba. Y a veces, se oía decir tras el ¡¡plasss!.
-. ¡Gamberros! Como suba se lo voy a decir a vuestros padres. Claro, que nosotros nos escondíamos y no nos veían, y entre tanta terraza ... Que adivinaran , sabíamos que el calculo de posibilidades seria muy raro. ¡Que in comprensión la de los mayores! Eso , no era gamberrismo, si no purita ciencia experimental ¡caray!, por eso, a veces, nos enfadábamos y la jarra, se desviaba un poquito é iba a estrellarse toda esa monumental masa de agua, contra alguna que otra persona, eso sí, siempre sin querer, pero sucedía, eran accidentes de trabajo, ¡claro! Que tampoco lo entendían , y es que, la ciencia tiene sus riesgos, claro, que estos, repercutían en nosotros. Subían como energúmenos. Abría el padre, y cuando la puerta se cerraba, sin derecho a replica y sin juicio ninguno, se dictaminaba y ejecutaba el edicto, sin defensa ni apelación ninguna, del tortazo no te salvaba ni San Pascual Bailón, que no se de que te protegía pero era lo que sé decía. Como se decía que la culpa de este poco tacto ante discusiones de diferentes fuerzas tan dispares no pudieran jamás llegar a un consenso, la tenia tal vez, esa forma de mandar decretos a punta pala un tal Don Paquito. Y que tal vez a fuerza de ellos, el resto de la población se contagiaba... Más fuera lo que fuera, el tener un padre que no fuera muy adicto a tales decretos... Ayudaba. Y total el desarrollo científico, no se podía parar por un "quitame esas pajas". Y la siesta, que me dicen de la siesta, esa era nuestra cátedra, en ella hacíamos nuestros exámenes y nuestra tesina, ¡claro! Que todo eso lo conseguíamos cuando nos dejaban solos, y no se quedaba ningún mayor con la zapatilla en la mano durmiendo a nuestro lado, accidente que ocurría alguna que otra vez, y cuando dicha catástrofe sucedía. La guerra psicológica era tremenda, pues teníamos que conseguir hacer creer al enemigo, que nos había derrotado y por ello, habíamos caído vencidos por el temible sueño. Situación que cuando ocurría, este, creía haber ganado la batalla, y se retiraba glorioso por su victoria... Más, nuestro sueño era tan ligero, que nada mas que la puerta tras ella, se cerraba. Nuestro ingenio, como loco, se ponía ha experimentar nuevas estrategias. Nos asomábamos a la ventana, y nuestra nariz, siempre se topaba con la persiana, de esas que se enrollaban con una cuerda, por lo que la apartábamos un poco y por el hueco, inmediatamente penetraba el rayo iluminador, que afuera caía con toda la fuerza de la solana del pleno agosto, abrasando a todo ser orgánico ó inorgánico que se atrevía a posarse debajo de el. Por lo que nosotros atrincherados, camuflados y silenciosos. Deslizábamos un hilo, atado a cualquier cosa que pesara y soltábamos y soltábamos bobina... Más de una de las gordas, pero de las gordas, sé gastó en el experimento y es que eran muchos metros ... ¡nunca llegábamos a la calle! Pero eso sí.
-. ¡Mary, Pepito! ¿ha veis visto la bobina de hilo de hilvanar?-. Inmediatamente se oía.
-. ¡No, no!
-. Yo no sé que pasa con los hilos Chacha.
-. Yo tampoco hija.
Pequeñas mentiras. Sacrificios, diríamos nosotros, porque, quién luego tenia que rezar tres padrenuestros y tres Ave Marías, que nos echaba el padre Agustín, de penitencia ¡encima!, eramos nosotros. Si así fue gestandose toda una fantástica, ciencia ficción, de lanzamientos de cualquier cosa, siempre y cuando no se atentara contra el prójimo. Por que, que daño podía causar, arrojar una bombilla... Pero, una bombilla fundida, que en eso teníamos muchos escrúpulos... Y como había que esperar la oportunidad, pues no ocurría todos los días. Motivo por el cual dicho experimento, era tremendamente deseado, provocando en nosotros una ansiedad tal, que cuando lo realiza vamos, nuestro gozo era uno de los mas satisfactorios, dentro de toda la variedad de los que llevábamos acumulados, en el transcurso de toda nuestra etapa ética de abnegado estudio y celosa dedicación. Tengase encueta que la arrojábamos fundida y con una pulcritud tal de exactitud que esta, debería de caer lo más cerca de la primera persona que pasara en aquel momento, para que al explotar, su estrepitoso estruendo provocara el consiguiente efecto de la causa emitida... ¡Un susto de muerte! ¡Vamos! Al desprevenido voluntario.
Los resultados era muchos y variados. Unos chillaban, miraban para arriba y gritaban una y mil maldiciones, otros gritaban, saltaban y aceleraban el paso. La observación empírica, era un regocijo... ¡digno de dioses! Aunque más de uno y una, nos tomara por mismísimos demonios.


Pero que importaba, si yo, estaba en la mismísima ¡¡cima del mundo!! Y ¡que grandioso panorama!... ¡Dios! Si les digo que el mundo entero estaba ante mi vista... De seguro que Colón, se hubiera sentido un idiota, de ver que solo necesitaba a verse subido a mí Gigante, para divisar New York... ¡Sí! Allí lo tenia, frente a mí, toda una fila de rascacielos... El caso es, que estaban un poco lejos... Y ¿Paris, y Barcelona, y Guadalajara?. Mi padre, recuerdo viajo a esta última y tardo dos días en volver, y trajo una foto, y, era igual que los edificios que yo divisaba desde mí Gigante.. Y es que, al momento que me asomaba a él, ¡veía todo!... Claro, que me tenia un poco mosca todo este mundo, que tras pasaba el tiempo, yo, iba descubriendo... ¡tantos países, ya, no me cabían! Y se me hacia chico... Me costaba cada vez más trabajo meterlos todos en ese medio planeta que yo divisaba ... por que, ¡a ver! ¿ Por que no veía el mar? ¡claro!, que es que, las montañas lo tapaban... sí, así, en ese mundo reine unos cuantos años. No muchos, pues el tiempo se encargaba de decirme, que aquella cordillera,era: La Cordillera Central, que desde los ojos de mi Gigante, podia ver desde el Montón de Trigo a Las Cabrera,pasando por Navacerrada y que New York, era un barrio mas allá de Canillejas, que lo llamarían el Pinar de Chanmartin, y que la luz que divisaba al oriente, no era Paris, sino el Aeropuerto de Barajas...¡claro! Que no por eso me desilusionaba por que estuviera descubriendo, que Colón, tenia razón y que yo, no estaba en la cima del mundo... Pero ¡caray! Estaba nada mas y nada menos que en "la picota" de todo Madrid, por eso comprendía muy bien, el dicho de " que de Madrid al cielo y un agüjerito para verlo" ¡yo, casi lo tocaba! Y me ilusionaba... El caso es que el resto del mundo se me escapaba, allí no cogía... pero no me importaba... ¡Madrid, era tan enorme!... Inmenso

Claro, que este embrollo geográfico, saben quién me lo aclaro muy bien... ¡Saben quién?...¡¡El Cine! Sí, sí el cine.
Verán: cuando yo, habite mí rascacielos, mí Gigante, estaba encima de una hermosa pradera, de pequeñas ondulaciones monticulares, no existían apenas edificios. Por no haber, no había casi carreteras. Como seria, que la única que tenia personalidad propia, sin miedo a confundirse, era la vía del tranvía, toda una recta de dos raíles ¡claro! Poblada a su alrededor de inmensos pinos pequeños pero centenarios, que prolongaba Arturo Soria con Hermanos García Noblejas, porque lo que pretendía ser carretera, era un todo barrizal, agobiante, angustioso, terrible y escalofriante en invierno. ¡Que helada callo, aquel 1955! Los más viejos del lugar aún la recuerdan, sin ningún sitio ha donde poder ir a comprar, pues las únicas tiendas, que eran tenderetes estaban en La Cruz de los Caídos, hoy Ciudad Lineal... Foto de los tenderetes de C.Linial



Como mejor la reconozcan. Allí, había una especie de barracones comerciales, ha donde nuestras madres, una vez a la semana ó al mes, se acercaban a por pescao, no, no crean que a por merluza, no. Esa,( cuando tuve noción de que existía, fue cuando trajeron la televisión, no a nosotros, a un vecino muchos años después) A por lo que iban era a por el manjar de los pobres... ¡sardinas! Y cuando había un extraordinario... ¡boquerones! Yo, recuerdo que mí madre, hasta lloraba, del barro con el que venia, hasta las orejas, y la pobre mía helada de frío, por que el tranvia nº70 seguia siendo el mismo, pues hasta unos años despues no nos instalaron una camioneta camioneta, que al dueño le hizo hacerse el emperador de las camionetas, ya que pasado el tiempo puso alguna más, pues "la bicoca" al dueño le duro casi cuarenta años, explotandolas más que una mina de oro, ya que la barriada fue creciendo y en ellas nos metía como "piejos en costura" de todos los puntos de España fuimos aparar allí: Extremeños, gallegos, manchegos, andaluces.. ¡Buena promoción de inmigrantes, fue la de los cincuenta! El que más y el que menos. Vino con una mano atrás y otra a alante. dos camas, tres sillas, cuatro cacharos y pare usted de contar.
La casa, eso sí, la inauguramos: como mandaban los canones, con medio kilo de sal y un litro de aceite, pues daba buena suerte... ¡claro! Que lo aprovechamos ese mismo día para comer, untandolo encima del pan, con un poquito de pimentón y sal ...¡hummm! Y quedábamos como Dios... Porque ha demás era como se debía de empezar al entrar a vivir a una casa nueva ó eso decían nuestros mayores.
Muchos años después nos sonreíamos recordando mezcla de nostalgia y pena, hasta llegar muchas veces a carcajada limpia cuando nos juntábamos con una intima vecina y allí decíamos cosas como esta: " como vendríamos entonces, y como nos darían la casa, que no había más puerta que la de la calle, por llamarla así, pues era de esas de cartón piedra y dentro no te digo. Yo, me líe ha poner cortinas por puertas, y un día. Mirando toda la casa, le comento a mi marido: ¡ya no pongo más cortinas, porque esto esta pareciendo un circo. -. Sí, sí ríete, la casa nos la dieron sin bombillas, los primeros días nos teníamos que alumbrar con velas, hasta que tuvimos para comprarlas... Y, el frío que pasamos, porque cuidado que primeros años más criminales. Humedad por todos los lados, las habitaciones chorreando... Tanto que un año tuvimos que sacar las camas al comedor.
.- ¡Joder! -. Comento mi vecino-. Como que yo, cuando oigo que si a fulanito le han dado un tirón, que si a menganito le han robado en la casa, que si la han quitado la cadena, el collar ó lo de más allá. Y que si con Franco, no ocurría esto y que si tal y que si cual. Medan ganas de decirles: Pero, ¡joder! ¡claro que no! Como que antes, eramos todos iguales. Ni usted ni yo, teníamos una jodía joya, el anillo de casao y ya lo habíamos empeñado más de cuatro veces. Pero si hoy, solo tiene uno que ver los cubos de basura, si antes no hacíamos ni basura los pobres, lo aprovechábamos todo... Y hoy, no basura, sacos y maletas de ropa ¡coño! Que entonces no teníamos ni mantas, que tenias que acostarte casi vestido con el abrigo encima de la cama, y eso, que en mí casa, no nos podíamos quejar que eramos cinco y trabajaban tres hombres y con tö y con eso, zapatos no use hasta que me fui a la mili... Zapatillas de esparto, y era así, y estaba arto de hacerles media suela de las de caja de catón.
.- ¡Venga ya! Que no eres tan mayor.
.- Mira esta, mas mayor es mí madre, pero yo, he visto a los taxis de Madrid, aquellos que se encendían con carbonilla...

FOTO TAXIS DE CARBONILLA




Pero si cuando voy con mí mujer y mí hija, y las veo que empiezan... que si un champú para lavar el pelo, que si otro para aclararlo, que si otro para suavizarlo que si la biblia en verso... Para lavarse uno la cabeza ¡joder! Que antes con el jabón "Camacho" se solucionaba todo. Ahora ves tú, a darle a un niño "pan y aceite" para merendar ¡Que te lo comas tú! . Ahora que si el jamoncito, que si el yhogurcito, que si la nocilla. Entonces con un trozo de pan candeal, y una onza de chocolate de ese terroso "Matías Pardo" ibas que chutabas. ¿Es así ó no es así? Y ahora te cruzas con la gente y parece que se han dejado el mayordomo en la puerta.
.-¡Ja,ja,ja!.. Di que sí hijo.

Sí, en aquellos años lo mejor que comí y viví, fue ¡Cine!
El cine, era fantasía. Luego fue transformandose en un cine más real y después hasta los ochenta, la realidad, se transformo en cine, y la fantasía desapareció... Como polvos mágicos ¡¡pchssss!! Se esfumo.
Claro, que se esfumaron tantas cosas... Entre ellas mí juventud.. ¿Cuando? ¿Por que? Y ¿Como?... Es, hoy ... Y aun no lo sé... Pero cuando quise darme cuenta, casi me vi como Penélope, no en una estación , pero sí ante una maquina de escribir y asomada al balcón (ojos de mí Gigante), y los míos como platos aún, eso sí, llenos de asombro.

¿El cine?.. Sí, el solito fue mí escuela. Y mis grandes profesores: Jhon Huston, Jhon For, Georgia Cukor, Billy Wilder, David Lean... Y tantos otros, que me enseñaron el secreto del Universo y su gran morador: El Hombre, con sus miserias y sus grandezas, su verdad y su mentira, con sus penas y sus alegrías... Y todo ello, me lo brindaban desde una pequeña butaca de gallinero y unas seis monedas rubias, a cambio me mostraban de la forma mas mágicamente conseguida por el hombre: El Gran Cañon del Colorado, El Misisipí (el río más grande de América) La grandeza de África, el misterio de la India y la incertidumbre de los Extraterrestres.. ¡Nadie tuvo cátedra, mejor que aquella! Hasta me mostró, que el tiempo, sé media, pasaba y se nos escapaba, como agua entre las manos y no había forma de retenerlo... Ni aún, atrapando el presenta, pasado y futuro... Como si este fuera un río. Puede que te parezca el mismo río, siglos y siglos, hasta el confín de los días, pero su agua, nunca sera la misma.
Así me ocurría a mi, dentro de mí, mí río, seria el mismo... Desde que nací hasta que muera y aún más allá de esta... Pero, mí entorno pasaba y pasaba.. Cambiando a una velocidad tremenda, espantosa, terrible... Pues cuando quise darme cuenta, la realidad, superaba a la misma realidad. Hasta la estrofa del tango, en la que dice: "Que veinte años no es nada" y que antes me parecía exagerada, ahora la sentía ¡ínfima! Ya que cuarenta, eran un suspiro extinguido en el recuerdo...
¡Esa, era la realidad! Pero y ¡la fantasía? ¡Oooh! La fantasía, fue mi fiel, compañera, durante mí infancia y mí juventud. Porque cuando la presentí, la intuí, la percibí, jamás la deje que se apartara de mí... La presentí: cuando dentro de mí... ¡mí ánimo!, se apodero de la magia que supe que habitaba en mí Gigante... La intuí: El día, que entre en esa grandiosa fabrica de sueños, que fue el cinematógrafo, con aquel rayo, atravesando de parte en parte la sala oscura donde habitaba, consiguiendo que en dos maravillosas horas, se realizaran todos los sueños capaz de imaginar tú mente é ir más allá de ellos... Sí, caí en el hechizo de las mil y una noche, y supere Alicia, en el País de las Maravillas, y quise ser Péter Pan, negandome a crecer... Y quise hacer de mí barrio, El País de Nunca Jamás.

Fragmento perteneciente al libro: La Balada de los Durmientes

Por: T. Martínez de las Heras | El Refugio del Tiempo Perdido | Comentarios (0) | Referencias (0)

Comentarios

Comentar


Recordar datos

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009